No es que se acerca la primavera, ni tampoco llegaron los hippies a desparramar alegría, amor, paz y rock & roll. Aunque no estaría nada mal...
Pero bueno, habrán notado una epoca de quietud en Mi Vecino de Arriba y no sólo es influenciado por la época de finales y parciales y demases complejidades universitarias, creer o reventar, estamos realmente experimentando una época de paz.
Algunos dicen que antes de la tormenta viene la calma, pero prefiero mentirme y creer que no va a haber tormenta (aunque a decir verdad si bien nos beneficia en la supervivencia del día a día, una calma eterna nos quitaría bastante inspiración, casualmente necesaria para escribir este blog).
De todos modos no creemos que nuestros vecinos se hayan tornado entes civilizados de un día para otro, esto tiene una respuesta clara y para contarselas me voy a remontar a unas semanas atrás en el tiempo.
El primer hecho con el que estalló la hecatombe fue algunos domingos atrás...nuestros vecinos de arriba, supongo que ya lo mencionamos alguna vez, no saben leer. No sabemos si son seres analfabetos o solamente cortos de masa encefálica y no logran comprender las consignas:
Día Domingo de algún Junio o Julio de esos en los que uno amanece violado por el invierno. Desafortunadamente ESOS domingos son los más elegidos por nuestros vecinos para realizar sus tareas domésticas. Los muchachos decidieron un día de esos, armar un mueble, construir una habitación o transformarse en los carpinteros del barrio... A LA MAÑANA. Afortunadamente los escritores de este blog no nos despertamos, hubiera sido un verdadero problema. Asi fue que mientras los del octavo construían, mis padres estaban amaneciendo y dispuestos a leer el diario y tomar café.
Solamente estaban dispuestos a concretar el acto de desayuno, porque de más está decir que NO lo lograron. Golpes, martillazos y ruidos de agujereadoras mediante, acaeció que en aproximadamente 3 oportunidades subió el mio pappa a tocar el timbre para debatir sobre el ilícito (y quien crea que es legal martillar un domingo a la mañana merece ir derecho a la hoguera), a lo que usualmente, los vecinos NO respondieron el timbre.
Luego de los fallidos y un rato después, subió la mia mamma de la casa a tratar de conversar en tonos elevados de voz, pero he aquí la gota que rebalsó el vaso. Cual situación de jardín de infantes, de niños riñiendo y cayendo en la discusión de "voy a llamar a mi papá y te va a pegar, no, mejor a mi abuelo que tiene mas años y te va a pegar más fuerte", y después de un sonar del timbre, sale de la casa de los vecinos nada más y nada menos que el señor padre de la señora de la casa del octavo piso. El hombre ese no solo no vive ahí, sino que se tomó el atrevimiento de gritarle a mi mia mamma, que ella era una desubicada por tocarle el timbre tantas veces un día domingo y estar hablandole a los gritos. A lo que el mio pappa subió a colaborar en la discusión y hacerle entender al suyo pappa de la mujer de la casa de arriba, que uno debe de esperar un tono de voz elevado cuando uno toca periodicamente el timbre del vecino esperando un momento amenode conversación y no es atendido. Ninguna de las veces.
Gritos berrinches e intentos de explicarles a los vecinos de arriba que el domingo es el día en que Dios descansó, y que si por casualidad su religión no se los había contado, eso estaba anotado en el contrato de convivencia y llega todos los meses con las expensas, mio pappa ordenó a la mia mamma: "LLAMÁ A LA POLICÍA YA".
Los gritos se detuvieron y cada cual regresó a su casa, la policía vino, pero error mediante de mia mamma, no supimos qué pasó porque ella no les bajó a abrir para solucionar el conflicto las 2 familias y el personal de la ley.
Luego del incidente, no recuerdo cuántos días después, pero asumo que no fueron mas de los que podría contar con los dedos de mis 2 manos, hubo una reunión de consorcio. Los tópicos a discutir se referían a arreglos edilicios, asique el asistente, mio pappa, se acercó a la administradora que iría a comandar la batuta en la reunión y preguntó por una posible introducción de tópicos extras en la reunión, tal vez referidos a la convivencia entre vecinos. La administradora diose cuenta de qué piso era mi señor mio pappa y le dijo "no se preocupe, despues de la reunión nos juntamos con los del octavo piso y charlamos sobre los problemas". Claramente el enano del octavo piso había adelantadose y pedido un momento de conversación con la administradora, probablemente para intentar defender que el domingo se puede hacer ruido todo el día.
Finalizada la reunión, la administradora le explicó al macho alfa del hogar del 8º "A" sobre los beneficios de leer el código de convivencia, comprenderlo y aplicarlo. Mi mio pappa conforme de la situación no dijo nada, pero el gnomo de arriba se disculpó por las molestias ocasionadas y confesó "la noche del domingo no descansé, estaba muy angustiado por la situación que habíamos tenido, me sentía muy culpable y les pido perdon a vos y a tu familia".
Y eso fue basicamente lo que aconteció previo a la calma, tal vez sea que realmente comprendieron las normas edilicias; y no es que yo sea un ser humano maldito, pero en algún punto me alegré de que el vecino de arriba hubiera tenido dificultades nocturnas, para que sienta un poco del martirio que nos causa día a día.
Asique la conclusión de esto es que hay que llamar a la policía, o tener un vecino pelotudo como nosotros que se acongoje por habernos hecho pasar un mal momento.
La vecina de abajo.-
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domingo, 16 de agosto de 2009
sábado, 13 de junio de 2009
Reporte de guerra
Iom Shabat iom menujá...Sábado, conocemos todos que es el día de descanso por excelencia entre la colectividad judía. Nuestros vecinos de arriba lo respetan. O bueno, dicen que lo respetan.
Exactamente hace 5 minutos estaban en lo peor haciendo rodar juguetes por el piso, saltando y pataleando. Acabo de subir con ánimos de batalla y violencia.
Pero no he logrado mi misión 100%.
Aparentemente dejaron de hacer ruido, pero el enemigo ha declarado estado de terror absoluto, ya no nos abren la puerta, nos atienden los reclamos por detrás de ese fuerte de madera con picaporte y mirilla, uno nunca sabe si nos miran por ahí como objetivo siguiente a aniquilar o qué.
Yo supongo que no abren la puerta por el simple terror a que los matemos a golpes.
Próximas noticias en un futuro.
Atentamente, La vecina de abajo.
Teniente.-
domingo, 24 de mayo de 2009
A modo de introducción
Empecemos esto y expliquemos de qué trata.
Para ponerse en clima: qué habitante de edificio (en las casas no sucede tanto), no se encontró con algún vecino que no quiso adaptarse al código de convivencia?.
Y acá algunos de los problemas más frecuentes, para ver con qué vecino se identifican más:
Cansados de todo esto, de que nos interrumpan el estudio, del zapateo, del griterío, por qué no compartir con la gente, la situación que probablemente le suceda a mas de un lector.
Muchas gracias.
La vecina de abajo.-
Para ponerse en clima: qué habitante de edificio (en las casas no sucede tanto), no se encontró con algún vecino que no quiso adaptarse al código de convivencia?.
Y acá algunos de los problemas más frecuentes, para ver con qué vecino se identifican más:
- El vecino íntimo: no deja que el fumigador entre a la casa.
- El atleta: corre por la casa por falta de ingresos para pagar el gimnasio.
- El cheff: nunca falta uno que cocina coliflor e inunda de ese aroma que no todos disfrutamos.
- El director de Ópera frustrado: pone la música clásica a todo lo que da.
- El reproductor: fiel a la biblia, esta familia vecina procrea constantemente produciendo una orquesta de llantos infantiles.
- El cheff II: ama comer fresco, pero no muy sano: cocina milanesas todos los dias a la noche, pero le gustan finitas asique las golpea.
- El dueño del ascensor: no logra acumular la paciencia para esperar el ascensor y para que no se le escape lo deja abierto en su piso.
- El de la chicharra (ligado al dueño del ascensor): deja la puerta abierta logrando que a todo el edificio le moleste la chicharra delatora, pero misteriosamente a él no le molesta.
- El músico: toca la guitarra eléctrica a cualquier hora, y claro, a cualquier volumen.
- El cheff frustrado: que te inunda el aire y luz de baranda a tostada quemada.
- El ecologista: sí, ese que ahoga las plantas que tiene en la ventana y te moja todo el living con el agua que las pobres plantas claramente no absorvieron.
- Etc.
Cansados de todo esto, de que nos interrumpan el estudio, del zapateo, del griterío, por qué no compartir con la gente, la situación que probablemente le suceda a mas de un lector.
Muchas gracias.
La vecina de abajo.-
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